La Asociación de Ayuda Social MANÁ nace en el año 1997, con el fin de dar cobertura legal a la labor de varias familias cristianas catalanas que, de manera voluntaria y por iniciativa propia, habían comenzado a realizar numerosas actividades solidarias con familias de bajos recursos económicos y necesidades básicas insatisfechas, tales como alimentación, ropa, trabajo.
Hoy MANÁ otorga asistencia continuada a cientos de personas en situaciones críticas quienes representan, según la encuesta de condiciones de vida del año 2008 publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 19,6 por ciento de la población de España, al ganar menos de 5.815 euros al año. La tarea voluntaria de MANÁ llega a
 
Stand en el Velódromo de Horta
estas familias proporcionándoles fundamentalmente alimentos, ropa, trabajo, asistencia laboral y vivienda; así como otras herramientas para lograr su autonomía personal y completa inserción en la sociedad. Esta labor se está realizando de manera continuada desde su comienzo: Cada año se ha ido ampliando el número de beneficiarios, acogiendo a más perfiles de población, aumentando el tipo de actividades desarrolladas, formando nuevos voluntarios y colaboradores. Durante el año 2009, se han atendido 1769 personas y alrededor de 200, han participado de actividades culturales y recreativas.
El 90 % de las personas beneficiarias de nuestro proyecto han mejorado su situación con ritmos distintos, ya que cada caso tiene su particularidad. Aquellos en que la entidad no ha podido abordar las necesidades o problemáticas (por cuestiones de drogodependencia, ludopatía, problemáticas sociales graves asociadas, etc.), han sido derivados a las instituciones públicas o privadas correspondientes.
Entendemos, de acuerdo a los resultados obtenidos, que para los beneficiarios es positivo el seguimiento que hace la entidad basado en una estrategia de intervención integral. En el momento que se genera empatía con una persona o unidad familiar con dificultades, cubriendo sus primeras necesidades básicas (alimento y ropa) con una atención individualizada y apoyo personal, es mucho más fácil que esta esté predispuesta a participar en su formación para la inserción laboral, clases de catalán y/o castellano, o bien se dejen asesorar en su integración sociocultural.
La dinámica que se genera en el vínculo entre la persona beneficiaria y el voluntario o personas que le dan apoyo, es el cimiento que sustentará un crecimiento personal y familiar posterior. Si cada aspecto de la vida de la persona (alimentos, ropa, vivienda, trabajo, capacitación laboral, contención emocional, educación en valores…) se atiende en entidades diferentes, los beneficiarios presentarán mayor dificultad en establecer vínculos y relacionarse con personas que sean referentes en su desarrollo.
 
     
 
 
 
 
     
     
     
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